“El combate es un subidón de adrenalina -dice-. Me inquieta pensar que, cuando vuelva a casa, lo buscaré y, si no lo encuentro, empezaré a beber sin más y a meterme en líos. Allí la gente cree que bebemos por todo lo malo que hemos vivido, pero no es así… Bebemos porque echamos de menos lo bueno”.
(…)
A O’Byrne también le preocupa estar solo.
(…)
Se conoce a sí mismo: cuando se aburre comienza a beber y a buscar camorra y, entonces, tarde o temprano, regresa al sistema.
(…)
Estamos en uno de los puestos se avanzada más expuestos de todo el ejército de Estados Unidos y está que se muere de los nervios porque hace ya una semana que no se vive un buen tiroteo. ¿Cómo se puede devolver al mundo a un tipo así?