Santorum se transforma en el candidato «más guapo»

[Publicado en ABC.es]

El representante de la derecha religiosa es la nueva preocupación de Mitt Romney en la lucha por la nominación del Partido Republicano

Muchos politólogos lo situaban fuera de juego, incluso llegó a plantearse la retirada después de que la salud de su hija, que sufre una rara enfermedad, se resintiera. Pero Rick Santorum vuelve a ser una preocupación para Mitt Romney.

El candidato de la derecha religiosa a la nominación republicana para la presidencia de Estados Unidos logró en la noche del martes una triple victoria en Minnesota, Colorado y Misuri. Se esperaban buenos resultados en el primer estado, no así en Colorado, territorio hostil para Santorum.

La cita de Misuri no deja de ser un «concurso de belleza», pues la votación era vinculante y los delegados se repartirán en marzo. Santorum es ahora el más guapo.

Con menos recursos y apenas protagonismo desde su sorpresiva victoria en Iowa, el estado que abrió fuego, el candidato conservador se ha vuelto a ganar el favor del electorado que recela de Romney. El exgobernador de Massachusetts no cierra una nominación que parecía inevitable. Todo pese a que cuenta con el apoyo del aparato del Partido Republicano, tres victorias (New Hampshire, Florida y Nevada), una campaña engrasada gracias a los dólares del PAC que le apoya y una potente ofensiva mediática destinada a acabar con el insurgente Newt Gingrich.

Necesita consolidarse
Santorum ha hecho de las cuestiones sociales la columna vertebral de su programa. Agarrado a los valores de la fe católica, los evangelistas ven en él la mejor opción frente a Romney, que es mormón.

La decisión de un Tribunal de California, que declaró inconstitucional prohibir el matrimonio gay, precedió el golpe de mano de Santorum. Él es un firme opositor a la unión entre homosexuales y al aborto. Y la polémica de los hospitales católicos, que se niegan suministrar métodos anticonceptivos, le han permitido surgir como una alternativa a Barack Obama.

En la jornada del martes Santorum cargó contra el presidente de EE.UU., a quien acusó de no cumplir las promesas que le llevaron a la presidencia. Hizo hincapié en que «el número de personas que ha perdido su vivienda es mayor que nunca», han descendido los ingresos medios y los pequeños negocios tienen grandes dificultades.

Devoto católico y padre de siete hijos, debe también su triple victoria a la estrategia de concentrarse en estos estados mientras Romney y Gingrich se medían en Nevada.

El gran desafío al que se enfrenta ahora es si puede mantener ese impulso o es solo un nuevo capítulo de una película, la republicana, con muchos giros y cambios de sentido. Un sondeo de Reuters ponía a Romney en primer lugar en el ámbito nacional, con un 29%. Santorum ha ganado 5 puntos porcentuales en el último mes, hasta el 18%.

Analistas citados por Efe, como el exportavoz de la Casa Blanca Ari Fleischer predicen que «el dinero empezará a fluir para Santorum». A la espera de que se conozcan los resultados del caucus en el pequeño estado de Maine, que comenzaron el pasado sábado, los equipos de los candidatos organizan la campaña para las primarias de Michigan y Arizona, a finales de mes.

Una semana después, el 6 de marzo, llega el «súper martes», la jornada electoral en la que acudirán a las urnas diez estados y estarán en juego 563 delegados, casi la mitad de los necesarios para que un aspirante pueda garantizarse la candidatura.

La teoría dice que esa jornada decidirá la nominación final.

El calendario de las primarias republicanas en febrero

[Publicado en ABC.es]

Gingrich espera recuperar la iniciativa tras la victoria de Romney en las primarias de Florida

Newt Gingrich, el candidato derrotado por Mitt Romney en Florida, después de su sorprendente victoria en Carolina del Sur ha prometido luchar hasta el final por lograr la nominación del Partido Republicano para luchar por la presidencia de Estados Unidos.

Las opciones del expresidente del Congreso de EE.UU. pasan por recuperar la iniciativa en febrero, donde se celebran primarias en siete estados. Se trata en su mayoría de votaciones por el sistema del caucus, que reclaman una campaña mucho más cercana a los votantes y en la mayor parte de ellos no se asignan delegados. Es, pues, un mes para resistir.

Romney, de nuevo el gran favorito, confía en mantener las buenas sensaciones de las últimas semanas; Gingrich, el candidato más combativo, espera volver a lo más alto de las encuestas; Paul, destacado por sus posiciones libertarias, descartó Florida para posicionarse de cara a febrero y Santorum, que representa a la derecha religiosa, ha hecho lo mismo.

Nevada (4 de febrero)
Romney ganó en estos caucus en 2008, muy por delante de Ron Paul, en segunda posición. No es la mejor oportunidad de Gingrich para remontar la derrota de Florida. Una cuarta parte del electorado profesa la religión mormona, como el exgobernador de Massachusetts.

Romney visitó en varias ocasiones al estado durante el año pasado y su equipo electoral está allí bien asentado. Es percibido como el gran favorito y, ante la proximidad de la cita, parece que no habrá sorpresas. Sigue allí la batalla: está siendo emitido un anuncio que relaciona a Gingrich con Freddie Mac.

Maine (4-11 febrero)
Hay 24 delegados en juego en estos caucus, aunque la votación -desde el sábado en varios días- no es vinculante. Es territorio propicio para Ron Paul. Se espera que la participación sea baja en un estado muy liberal. Ron Paul ha hecho campaña allí, aunque una victoria significaría bastante poco para la carrera electoral. Gingrich y Santorum tienen poco que decir.

Colorado (7 de febrero)
Es el estado más grande que entra en juego este mes de febrero: entre 80.000 y 100.000 republicanos votarán. En estos caucus se deciden 36 delegados, que no son vinculantes.

El acceso a la votación es más estricto que en otras zonas, con lo que las opciones de Ron Paul son mínimas. Santorum tiene la cita marcada en rojo, ya que espera captar el voto evangélico.

Las encuestas, ya obsoletas, daban como favorito a Gingrich. Pero en este nuevo escenario parece que Romney, que cuenta con una gran organización, como en Nevada, parte con ventaja.

Minnesota (7 de febrero)
Mal estado para Romney. Gingrich, Paul y Santorum esperan lograr el apoyo de las cerca de 62.000 personas que participarán. Hay 40 delegados en juego.

En estos caucus no hay un registro por partido, con lo que cualquiera puede votar. Aunque es difícil hacer predicciones, Minnesota es un estado que tiende a apoyar a los candidatos «anti-establishment». Romney tuvo unos buenos datos hace cuatro años, pero entonces era la alternativa a McCain.

Missouri (7 de febrero)
Las votaciones de febrero no tienen valor en cuanto al reparto de delegados, que se efectúa en marzo. Gingrich no participa al no incribirse a tiempo. Así que Santorum puede emerger como el gran vencedor. Sus asesores ven en estas primarias la oportunidad de mostrar la solidez de su candidato.

Se trata de un estado con gran importancia para las elecciones presidenciales, porque suele cambiar el sentdio del voto. Es por ello que Romney, pese a que Santorum ya ha hecho campaña mientras los demás estaban en Florida, luchará por lograr los mejores resultados posibles.

Arizona (28 de febrero)
El ganador se llevará los 29 delegados en juego. La campaña de Gingrich ve aquí su mejor oportunidad en el mes de febrero. El expresidente de la Cámara se ha posicionado quiere hacer fuerte su postura «anti-establishment» en un estado fuertemente conservador.

Romney, por su parte, cuenta con el apoyo de John McCain, senador por Arizona. Quiere aprovechar, además, el voto de los mormones, que constituyen una décima parte del electorado. También será importante la política sobre inmigración, donde el «candidato del partido» ha ofrecido un mensaje más seductor para el electorado de Arizona, donde la seguridad fronteriza es un asunto de primer orden.

Michigan (28 de febrero)
Romney nació en Michigan y su padre fue gobernador del estado. Y allí conoció a su esposa. En 2008 ganó por nueve puntos a McCain y todo indica que lo volverá a hacer, con una diferencia mayor. Se juegan 30 delegados, distribuidos proporcionalmente en todo el estado, donde el ganador se lleva todo el distrito electoral.

Buddy Roemer, el candidato republicano de «Occupy Wall Street»

[Publicado en ABC.es]

No acepta donaciones de más de 100 dólares y su principal objetivo es acabar con la corrupción en Washington

En Iowa bromeaba con que había alcanzado suficientes votos, 31, como para formar un equipo de bolos. En New Hampshire fueron algunos más: 941. Solo 800 votos por debajo del gobernador de Texas, Rick Perry, apoyado por una potente campaña en las elecciones primarias del Partido Republicano.

El dinero, precisamente, es lo que dejará a Buddy Roemer fuera de juego en Carolina del Sur ya que ha rechazado hacer frente al pago de 35.000 dólares exigido. En Florida es el propio Partido Republicano, que elige a los candidatos, quien no lo ha seleccionado. El candidato Roemer apunta a Arizona y Michigan, a finales de febrero. Aunque, para entonces, es probable que Mitt Romney ya sea aceptado como el rival de Barack Obama para las presidenciales de 2012.

Charles Elson «Buddy» Roemer es un candidato distinto. No acepta donaciones que superen los 100 dólares, se opone a los PAC, grupos que pueden canalizar dinero hacia los contendientes sin limitaciones. Y sintoniza con muchas demandas del movimiento «Occupy Wall Street». Para él, solo el dinero determina la forma en que los políticos son elegidos en Washington.

Buddy Roemer fue gobernador de Luisiana entre 1988 y 1992, después de ser durante dos mandatados congresista en la Cámara de Representantes de Estados Unidos por el mismo estado. Durante 20 años fue demócrata, hasta 1991. «Soy la única persona que conozco que lleva 20 años como demócrata y 20 como republicano», afirma en una entrevista concedida al diario «The Washington Post».

Pese a que ahora, comenzadas elecciones primarias, es un candidato casi desconocido, fue el primero en crear un equipo para preparar su campaña, en marzo de 2011. Su objetivo es combatir la corrupción: «Creo que Washington se ha convertido en un lugar diseñado para recaudar fondos y canalizarlos a los políticos».

Roemer entiende que ningún problema, ya sea la reforma presupuestaria, la reforma fiscal, la migratoria o la del sistema de salud será posible sin cambiar la financiación de las campañas electorales. «No estoy en contra del dinero, soy un conservador -asegura-. Lo que estoy es en contra del dinero negro. En contra de los favores especiales para las personas que más dinero tienen. Empiezo con la transparencia».

El candidato republicano propone además un «comercio justo», lejos del libre comercio que permite, dice, a China crear un «agujero negro de empleos en la manufactura». También destaca el papel de la pequeña empresa, los que de verdad crean trabajo. Y no como «las cien grandes empresas que han despedido a 2,9 millones de estadounidenses en los últimos años». «La mayoría de los puestos de trabajo los crea la pequeña empresa», declara. Eso incluye apoyar a los bancos pequeños.

Buddy Roemer asegura que tiene un plan. Y es que si su opción se pierde por el camino, contempla la opción de de presentar una candidatura independiente.

La guerra contra Romney

[Publicado en ABC.es]

Newt Gingrich lidera una cruzada con el objetivo de impedir que el gran favorito deje sentenciada la nominación en Carolina del Sur

Mitt Romney es el candidato llamado a lograr la nominación republicana para enfrentarse a Barack Obama por la presidencia de Estados Unidos. Lo es porque, con su victoria amplia en New Hampshire, tras Iowa, Carolina del Sur será la última oportunidad de sus rivales.

Bien lo sabe Newt Gingrich, el más beligerante de todos. Las encuestas daban en Iowa a esta vieja gloria del Partido Republicano una resurrección con la que pocos contaban. Pero sus apoyos cayeron con la misma velocidad que subieron los porcentajes de Rick Santorum, entre otras cosas, por los anuncios negativos pagados por la campaña de Romney.

Gingrich tomó nota y prometió venganza. Iba a atacar a el exgobernador de Massachusetts un día tras otro, tan pronto como acabaran los caucus de Iowa. «¿Estás llamando a Mitt Romney mentiroso», le preguntaban a Gingrich un día después del primer asalto. «Sí», respondía, directo, después de haber pasado por alto felicitar al ganador en Iowa. «¿Queremos un moderado de Massachusetts que será bastante bueno en la gestión de la decadencia que no ha ofrecido ninguna evidencia de cambiar la estructura del gobierno?», se preguntaba después. «¿Cómo podemos tomar en serio a alguien que, después de gastarse miles y miles de dólares solo ha logrado llegar al 25%?», «Soy víctima de una persona: Mitt Romney», «No se ajusta a la cultura republicana, a la ideología»… todo en 24 horas.

La de Romney es la campaña mejor organizada y la que cuenta con mayor presupuesto: dobla al segundo con más ingresos, Rick Perry, según los datos que se han hecho públicos, hasta septiembre de 2011. Tras perder ante McCain la nominación en 2008, su equipo ha trabajado con las vistas puestas en esta campaña. Con permiso de Jon Huntsman, al que su repunte en New Hampshire le servirá de poco, es el que tiene el perfil más presidencial. En su viaje del centro a la derecha para seducir al electorado más conservador ha encontrado las críticas más encendidas.

A Romney le acusan de falta de liderazgo por sus cambios de opinión en cuestiones como el aborto, el matrimonio gay o la asistencia sanitaria. El nuevo campo de batalla para Gingrich es la gestión de Romney cuando dirigía la firma de inversiones Bain Capital. Un ataque contra su perfil de empresario, el que más capital le aporta. Un vídeo de 28 minutos retrata a Romney como un depredador, experto en dejar a gente en paro mientras él se enriquecía.

«Para aquellos que creemos en el libre mercado y que el objetivo de los emprendedores es el espíritu empresarial y la creación de empleo es muy difícil encontrar el sentido a una compañía dedicada a saquear empresas y dejar a 1.700 familias sin trabajo», afirma el locutor del vídeo. Bain Capital era una firma especialista en reflotar empresas.

A la batalla se ha unido Rick Perry, dispuesto a decir la última palabra. «Si eres víctima de una reducción de capital, esta es la oportunidad de venir a Carolina del Sur y decirle lo que sientes a Mitt Romney, porque él es el culpable», dijo en un mitin. Perry, ausente en New Hampshire, tiene dinero para gastar en anuncios y nada que perder. Ya ha dado el visto bueno a otros anuncios dirigidos contar Rick Santorum. Romney teme ahora la reacción de Jon Hunstman y Ron Paul, siempre impredecible.

El vencedor en Iowa y New Hampshire, mientras tanto, se aleja de la derecha y pone la lupa en el presidente de Estados Unidos: «Cuando Obama vino a New Hampshire cuatro años atrás, se comprometió a unir a los americanos, hoy asistimos a una presidencia fracasada que ha aplastado a la clase media. El presidente se ha quedado sin ideas, ahora se está quedando sin excusas».

Si Obama se ha quedado sin ideas, como dice Romney, ya están los republicanos para darle pistas.

El chaleco de Rick Santorum

[Publicado en ABC.es]

La nueva sensación del Partido Republicano se desmarca de sus rivales a la nominación para las presidenciales por su forma de vestir

La nueva sensación del Partido Republicano, Rick Santorum, es un decidido hombre de fe. No solo en cuestiones religiosas -defiende el diseño inteligente-, sino por su estima por los chalecos.

Manda su característico jersey sin mangas. Así, con una imagen más informal que la de sus contrincantes republicanos, y tras meses de trabajo de campo junto a los ciudadanos de Iowa, Santorum estuvo a punto -le faltaron ocho votos- de proclamarse vencedor en los caucus del estado que abrió la batalla republicana por hacerse con la nominación para las próximas elecciones presidenciales de noviembre en Estados Unidos.

Rick Santorum recupera la tradición de los abuelos y entrenadores de fútbol americano con una prenda poco utilizada en política. Suele llevarla en color azul marino, gris o marrón. Sus jerseys causan tanta sensación que su equipo de campaña, atento a todo lo que pueda ayudar a vender su imagen, ha realizado un pedido de chalecos bordados con el logo de la campaña de Santorum.

Santorum llevó el tema de los chalecos a la agenda de los periodistas que han seguido la campaña en Iowa casi sin quererlo. Fue en un foro en Des Moines, al que acudió junto a Mike Huckabee. Todos los políticos vestían de traje menos él. Y después del acto dijo: «De algún modo han adquirido vida propia. Así que empecé a usarlos más y más. Mi equipo me compró un montón de ellos».

Y tanto que los chalecos tienen vida propia. La tienen en Twitter, donde desde el perfil @FearRicksVest el «chaleco de Santorum» afirma que está preparado para llegar a la Casa Blanca. También cuenta con una web, FearRicksVest.com, que redirige a una página de Facebook que celebra la forma de vestir de Santorum.

Rick Santorum, fiel católico, hijo y nieto de inmigrantes irlandeses e italianos y casado desde hace 21 años con Karen Garver, cuenta 53 años de edad y siete hijos. Tras un inicio de campaña discreto, ha superado todas las expectativas en Iowa, donde protagonizó un empate técnico con Mitt Romney.